11LUN

Lunes Santo. (San Estanislao, obispo y mártir).
Is 42, 1-7; Sal 26, 1-3. 13-14.

Evangelio según San Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”. Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”. Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

Triduo Semana Santa: «Camino de la Luz»

Te invitamos a participar HOY, mañana y pasado del retiro espiritual presencial y online. Nos encontramos hoy 20:00hs en el canal de Youtube Nuestra Señora de los Milagros. A partir de ese horario encontrarás el material aquí para realizar tu oración y dedicar un «tiempo de luz» en tu Semana Santa.

Si deseas asistir presencialmente el retiro se realiza en el Santuario Ntra. Sra. de los Milagros, Santa Fe, Argentina.

La toalla 
Un gesto que nos moviliza hacia el bien

«Se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ciñe. Después echa agua en una jofaina y SE PUSO A LAVARLES LOS PIES A LOS DISCÍPULOS y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida. Llega, pues, a Simón Pedro, el cual le dice: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús: Lo que yo hago no lo entiendes ahora, lo entenderás más tarde. Replica Pedro: No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. […] ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman maestro y señor, y dicen bien. Pues si yo, que soy maestro y señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse mutuamente los pies. Les he dado ejemplo para que hagan lo que yo he hecho.» (Jn 1 3, 1 – 8; 1 2 – 1 5)

Creer en un Dios Todopoderoso agrava el problema del mal en el mundo, puesto que si Dios realmente tiene poder -nos preguntamos-, ¿por qué no nos ayuda? ¿Por qué permite las catástrofes naturales, por ejemplo, o el sufrimiento de un niño, las guerras, las pandemias, la esclavitud, la explotación…? Este planteamiento religioso, por desgracia tan generalizado, va degradando el misterio de Dios, convirtiéndolo en algo inadmisible e irracional. Los cristianos confiesan que Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, pero la verdad es que somos más bien nosotros quienes hemos hecho a Dios a la nuestra.
El evangelio hace añicos esta idea errónea de la omnipotencia divina. En la navidad, Dios se hace un niño y un pobre. En la semana santa, Dios se hace un ajusticiado y un moribundo. Ambas festividades -la segunda como culminación de la primera- dan a entender que Dios quiere vivir a fondo la experiencia humana. Que el sueño de Dios es ser un hombre. Y que todavía hoy, aquí y ahora, vive esta extraña pasión: lo que vivimos nosotros, es Él quien lo vive. La pasión divina por la humanidad, su identificación con nuestro destino, continúa viva y activa.

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