07DOM

19° durante el año. (San Sixto II, papa y compañeros, mártires).
(San Cayetano, presbítero).
Semana 3ª del Salterio.
Sab 18, 5-9; Sal 32, 1. 12. 18-20. 22; Heb 11, 1-2. 8-19.

Evangelio según San Lucas 12, 32-48

Jesús dijo a sus discípulos: “No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, don­de no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así! Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”. El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dis­puesto, recibirá un castigo severo. Pero aquél que, sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más”.

Lo central es conocer el corazón de Jesús, sus gustos, preferencias y amores

Jesús habla sobre la venida del Reino y su centralidad para la vida del creyente. Pedro interrumpe y pregunta: “Maestro, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?” Esta intervención puede tener dos interpretaciones: una búsqueda de cierta exclusividad (“Sólo a nosotros, los discípulos, nos fue prometido el Reino…”) o un modo de evadir la exigencia que implicaba recibir tamaño don (por aquello de “si es de todos, entonces no es de nadie”). Jesús contesta con otra pregunta: “¿quién es el administrador fiel y prudente a quien el Señor pondrá al frente de su servidumbre…?” En un principio pareciera que se trata de “hacer las cosas bien” (v.43): ir a misa los domingos, hacer una obra de misericordia cada tanto y alguna otra cosa “buena”. Sin embargo, la cuestión no pasa sólo por hacer obras buenas, sino por “conocer la voluntad de tu Señor” (v.47). Lo central es conocer el corazón de Jesús, sus gustos, preferencias y amores y animarse a aplicarlos a la propia vida.

Alfredo Acevedo, SJ.

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Oración a San Cayetano

¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplico me obtengas del Señor oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.

Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia! Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad, arrodillado a tus pies, a Ti portento de toda caridad, te pido por los míos casa, vestido y sustento.

Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guie nuestro destino. Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío, en Ti creo, en Ti confío. Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los Santos Sacramentos en el último momento.