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San Lorenzo, diácono y mártir. (F).
2Cor 9, 6-10; Sal 111, 1-2. 5-9.

Evangelio según San Juan 12, 24-26

Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; pero el que no está apegado a su vida en este mundo la conservará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme será honrado por mi Padre”.

La pasión de vivir

Me gustaría repetir esto cientos de veces a la gente: son ellos los verdaderos dueños de sus vidas y nadie más. Hay, sí, hándicaps. Hay, sí, gentes a quienes les cuesta mucho lo que para otros es fácil. Pero, al final, lo que cuenta es la pasión de vivir, la decisión de conseguir aquello que se quiere.

Sinceramente yo no he creído nunca en los genios derrotados. Puede haber algún caso, pero yo he visto siempre salir a flote a los corajudos y decididos. Siempre, como es lógico, que no confundamos el éxito con la bambolla.

José Luis Martín Descalzo