17MIE

De la feria.
Ez 34, 1-11; Sal 22, 1-6.

Evangelio según San Mateo 19, 30—20, 16

Jesús dijo a sus discípulos: Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”. Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”. Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”. El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a éste que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Si puedo

Si puedo hacer hoy algún bien, si puedo servir a lo largo de mi vida, si puedo decir algo útil, Señor, muéstrame cómo.

Si puedo enderezar una injusticia humana, si puedo ayudar a alguien a hacerse fuerte, si puedo reconfortar con una sonrisa o un canto, Señor muéstrame cómo.

Si puedo ayudar a alguien en la angustia, si puedo hacer un fardo pesado menos pesado, si puedo extender más la felicidad, Señor, muéstrame cómo.

Si puedo hacer un acto de acogida, si puedo ayudar a alguien en su necesidad,
Si puedo sembrar un grano útil, Señor, muéstrame cómo.

Si puedo alimentar un corazón hambriento, si puedo cumplir un papel más noble, Señor, muéstrame cómo.

Grenville Kleiser.