29SAB

De la feria.
2Sam 12, 1-7. 10-15; Sal 50, 12-17.

Evangelio según San Marcos 4, 35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos a la otra orilla”. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”. Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

La sonrisa de Dios

¿Sabe el sol, saben la luna y las estrellas y el mar y la montaña el bien que nos hacen? ¡Detrás de ellos se esconde la sonrisa de Dios!

Vive pues de tal manera que merezcas la sonrisa de Dios, nuestro Padre. Dios te sonríe cuando te protege y te libra de los males físicos y espirituales.  Dios te sonríe cuando con su providencia te da los medios necesarios para la vida presente y la futura.

Dios te sonríe cuando vuelves a Él arrepentido de tus pecados y te acoge con los brazos abiertos. Dios te sonríe cuando gratuitamente y sin ningún mérito de tu parte, te acepta como hijo y te hace partícipe de su vida, de su amor y de su gloria.

Dios te sonríe cuando Jesucristo te concede el don de la paz para que puedas vivir sin reproches de conciencia y en armonía con Él y con los hombres.

Se ha dicho y se ha grabado en hermosos carteles la frase: “Sonríe, Dios te ama”. (…) Yo te digo hermano: “Ama a Dios. Él te sonríe”. Ama a Dios y te acompañará con su sonrisa desde ahora y para siempre.

 

Alejandro Francisco Diaz O.F.M.
“La sonrisa de Dios”.