03JUE

De la feria. San Blas, obispo y mártir. (ML).
San Oscar, obispo. (ML).
1Rey 2, 1-4. 10-12; [Sal] 1Crón 29, 10-12.

Evangelio según San Marcos 6, 7-13

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni provisiones, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: “Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”. Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y sanaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

La felicidad en lo sencillo

Porque volví a ser feliz, en una mañana cálida, en un sol que da el mejor espectáculo que pocos admiran, en ese momento donde me veo feliz por el otro. Porque ser feliz es ser simple. Aprovechar todo momento.

Me choque con una pared, me caí, me perdí, tome aire y me deje sorprender, me sorprendí como nunca, me llene. Fui feliz.

Agradezco y no dejo de agradecer todas esas oportunidades, esas oportunidades de ser más feliz. De crecer y superarme.

Lamentó el tiempo perdido, lamento haber pasado tanto tiempo. Agradezco lo que tengo y lo que viene. Una sonrisa, una charla, un mate, un juego, un momento donde el tiempo para y no importa lo demás.

Un momento donde prefiero estancarme para olvidarme, para aprovechar lo sencillo, la felicidad. Y es así de sencillo el regalo de Dios de todos los días, porque con Dios la felicidad traspasa barreras. Junto a Dios la palabra amor es incondicional, un susurro dulce que te hace llegar a superar las expectativas.

Porque eso es Dios, Dios es el mejor regalo que podemos encontrar, único, inigualable, puro y humilde.

Joaquin Vietti.