12SAB

De la feria. Santa María en sábado (ML).
1Rey 12, 26-32; 13, 34; Sal 105, 6-7. 19-22.

Evangelio según San Marcos 8, 1-10

En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”. Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”. Él les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”. Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

María la estrella

Si te arrastra el huracán de la tentación, si te doblegan el dolor y la angustia, mira la Estrella, acude a María.

Si te anegan las olas de la soberbia, te abruma la calumnia, la ambición o la envidia, mira la Estrella, acude a María.

Si la ira, la avaricia y el hedonismo amenazan la barquilla de tu alma, mira la Estrella, acude a María.

Si te turban tus muchos pecados, te avergüenzan tus acciones, te aterra la mala conciencia y estás al borde del abismo, mira la Estrella, acude a María.

No perderás el camino si la sigues, ni la esperanza si la invocas.
En el peligro, en la pena, en la duda, mira la Estrella, acude a María.

Si ella te sostiene, no temas. No se aparte su nombre de tu boca, no se aleje de ella tu corazón. Acude a María en toda ocasión.

San Bernardo