01VIE

De la feria.
Am 8, 4-6. 9-12; Sal 118, 2. 10. 20. 30. 40. 131.

Evangelio según San Mateo 9, 9-13

Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”. Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

Ayudame a hacer silencio

Ayúdame a hacer silencio, Señor,
quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano, guíame al desierto,
que nos encontremos a solas, Tú y yo.

Necesito contemplar tu rostro,
me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos…
callar para que hables Tú.

Me pongo en tus manos,
quiero revisar mi vida,
descubrir en qué tengo que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pides.

Me tienta creer que te escucho,
cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir!
Dame luz para distinguir tu rostro.

Llévame al desierto Señor,
despójame de lo que me ata,
sacude mis certezas y pon a prueba
mi amor Para empezar de nuevo,
humilde, sencillo, con fuerza
y Espíritu para vivir fiel a Ti.

Javier Leoz

Día 2: Belleza y alegría desbordante 

Oración Inicial

Virgencita de Itatí, que con ser la Pura y Limpia eres también refugio de pecadores, nosotros tus hijos, atraídos por tu mirada llena de bondad y comprensión venimos a ofrecerte todo nuestro ser: todo lo que somos, todo lo que hacemos, todo lo que amamos, todas nuestras esperanzas y también todos nuestros temores y preocupaciones, todas nuestras necesidades espirituales y materiales y especialmente (se dice la gracia que se pide en esta novena).

Se reza un Avemaría

Te pedimos Madre que hagas por nuestro deseo y así presentes nuestra ofrenda y nuestra necesidad al Dios Todopoderoso para que seamos por Tu mediación escuchados y socorridos. Pero danos, sobre todo, María, Nuestra Señora de Itatí, una fe fuerte que nos haga descubrir el paso Misericordioso de tu Hijo Jesús en cada acontecimiento de nuestra vida, aún en medio de lo que pueda costarnos aceptar, de reconocer la Santa Voluntad del Señor y de comprender que Él todo lo dispone para nuestro bien. Haznos también, Estrella de Evangelización que, al conocer cada día más el inmenso amor del Señor, creamos en Él y así lo anunciemos con la vida a todos nuestros hermanos. Amén.

Lectura Bíblica del segundo día:

“¡Alégrate! Llena de gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1, 28)

En la Inmaculada Concepción de María, Dios crea de nuevo la belleza. Ella es la llena de gracia. “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28). Su belleza está en la gracia que Dios le ha dado, en su “si”, en su entrega absoluta. La belleza de María refleja la verdadera belleza de misericordia divina. Ella siempre nos muestra a su Hijo, que es el más hermoso de los hijos de los hombres, porque la mirada de Jesús reflejaba la belleza de Dios: su misericordia, su amor.
María brilla con la belleza del amor de Dios.  En Ella vemos cómo somos amados por Dios. Por eso debemos ser cristianos alegres, para llevar a otros esta alegría de sabernos amados.
Nuestra Señora de Itatí cólmanos con tu belleza y alegría.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Oración Final

Tiernísima Madre de Dios y de los hombres que, bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, miraste con ojos de misericordia por más de tres siglos a todos los que te han implorado, no deseches ahora las súplicas de tu hijo, que humildemente recurre a ti.
Atiende mis necesidades, que tú, mejor que yo, conoces, y sobre todo Madre mía, concédeme un gran amor a tu divino Hijo Jesús, y un corazón puro, humilde y prudente, paciencia en la vida, fortaleza en la tentaciones y consuelo en la muerte. Amén.