24VIE

Sagrado Corazón de Jesús. (S).
Ez 34, 11-16; Sal 22, 1-6; Rom 5,5b-11.

Evangelio según San Lucas  15, 3-7

Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Encierrame en lo más profundo de tu Corazón

“Si queréis un consejo (…), os diría que en esta devoción al Corazón de Cristo se esconde una fuerza inmensa; a cada uno toca descubrirla -si no la ha descubierto ya- y profundizarla y aplicarla a su vida personal en el modo en que el Señor se la muestre y se lo conceda. Se trata de una gracia extraordinaria que Dios nos ofrece.

“Señor, enciérrame en lo más profundo de tu Corazón. Y, cuando me tengas ahí, quémame, purifícame, inflámame, sublímame, hasta la satisfacción perfecta de tus gustos, hasta la más completa aniquilación de mí mismo.”

Pedro Arrupe, SJ.