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1° de Cuaresma. Semana 1ª del Salterio.
Dt 26, 1-2. 4-10; Sal 90, 1-2. 10-15; Rom 10, 5-13.

Evangelio según San Lucas 4, 1-13.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: “Si Tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan”. Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: “Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entrega dos, y yo los doy a quien quiero. Si Tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá”. Pero Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”. Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: “Si Tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: Él dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”. Pero Jesús le respondió: “Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

«Curioso que la tentación venga cuando nos vemos débiles».

El Evangelio nos presenta a Jesús en el desierto, lugar que en el contexto bíblico evoca al Israel peregrino hacia la tierra prometida, lugar donde el Pueblo es puesto a prueba en su fidelidad al Dios vivo.

Curioso que la tentación venga cuando nos vemos débiles. Como pasa con Jesús, el tentador va a atacarnos en tres áreas sensibles: la necesidad de controlar la riqueza, es lo del pan, porque Jesús estaría con hambre. Luego, la tentación de la soberbia, representado en el señorío material sobre todas las cosas. Y lo tercero, la clásica tentación de creérsela, la del éxito y los aplausos que acaban descentrando el señorío de Dios en mí y me transforman en objeto de culto.

Ojalá en esta cuaresma los demás estén felices de que estoy “haciendo penitencia” porque me esfuerzo por ser menos quejoso, menos arrogante, más servicial; porque sonrío más o le pongo onda a las cosas que no me gustan tanto. Así mi ayuno será agradable al Padre que ve en lo secreto.

Marcos Stach, SJ.
Cuaderno Espiritual. 

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Sigue curvando sobre mí Señor

Sigue curvado sobre mí, Señor,
Remodelándome,
Aunque yo me resista.
¡Qué atrevido pensar  que tengo yo mi llave!
¡Si no sé de mi mismo!
Si nadie, como Tu,
puede decirme lo que llevo en mi dentro.

Ni nadie hacer que vuelva de mis caminos
que no son como los tuyos.
Sigue curvando sobre mí, tallándome,
aunque a veces de dolor te grite.
Soy pura debilidad. Tu bien lo sabes,
tanta, que, a ratos
hasta me duelen tus caricias.

Lábrame los ojos y las manos,
la mente, la memoria
y el corazón,- que es mi sagrado.,
al que no te dejo entrar cuando me llamas.
Entra, Señor, sin llamar, sin permiso.
Tu tienes otra llave, además de la mía,
que en mi día primero, Tu me diste,
y que empleo, pueril, para cerrarme.

Que sienta sobre mí tu «conversión»
y se encienda la mía del fuego de la Tuya,
Que arde siempre, allá en mi dentro.
Y empiece a ser humano.
a ser humano,
a ser persona.

Ignacio Iglesias, SJ.

Día noveno: huesitos sagrados del cuerpo de la Beata, la suela de sus sandalias y el algarrobo de su tumba: reliquias de una mujer que entregó su vida por amor a una misión

Padre nuestro, que en las reliquias de nuestros santos y beatos nos has dado un signo de tu presencia, danos la gracia de venerarlas con devoción y tomar gracia de ellas con humildad y gratitud.

Pedimos la gracia que queremos alcanzar.

Rezamos un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria.

Oración pidiendo su pronta canonización:

Señor, que hiciste de María Antonia de San José un modelo de mujer fuerte, entregada a EVANGELIZAR A LOS POBRES y a propagar la práctica de los Ejercicios Espirituales, te pedimos que completes tu obra dándole la corona de los santos, para ejemplo y alegría del pueblo argentino.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Te invitamos a conocer la vida y la misión espiritual de esta santiagueña, promoviendo la fe y la esperanza de Dios en los pueblos argentinos. Una miniserie de 12 capítulos.