09MIE

De la feria. (Santa Francisca Romana, religiosa).
Jon 3, 1-10; Sal 50, 3-4. 12-13. 18-19.

Evangelio según San Lucas 11, 29-32

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás.

Tercer día: “El padre Brochero y el misterio de la Cruz”

“La señal de Dios es la Santa Cruz y la marca de Él es la fe”.
Cura Brochero.

Reflexión:
El misterio de la Cruz del Señor resplandeció de un modo singularísimo en la vida y en la misión del padre Brochero. En una de sus cartas al Obispo de Santiago del Estero escribía:

“(…) estoy ciego casi por completo, apenas distingo la luz del día y no distingo ni mis manos (…)”.

A estos dolores físicos se sumarían otros espirituales mucho más profundos. En efecto, el mayor de los padecimientos del padre Brochero era ver cómo Cristo sufría en la persona de sus hermanos. Ante tanta injusticia y tanto dolor la actitud de los justos como este sacerdote íntegro, no podía ser sino la que surge de una fe genuina, “marca de Dios”, de un abrazarse a la Cruz de Cristo, confiando en la Providencia, y ofreciéndole de corazón las pruebas.

Oración:
Padre de nuestro Salvador Crucificado y Resucitado, vuelve tus ojos de ternura hacia aquellos hermanos que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Mira especialmente a los que no encuentran consuelo porque son probados por la enfermedad, la tristeza, la soledad o el miedo.
Que por el misterio de la Cruz de tu Hijo y por la intercesión de tu santo sacerdote Brochero, se reavive en ellos la llama de la esperanza y recuperen la paz de espíritu.
Escucha nuestros ruegos, amado Padre, y concédenos la gracia que te suplicamos en esta novena (se menciona la gracia).

Padre Nuestro, Ave y Gloria.

Oración final:
Trinidad Santa, Dios Vivo y Creador, acoge benignamente las súplicas que te dirigimos en esta novena. Que nuestra oración te sea agradable, Señor, como lo fue la vida y la muerte de san José Gabriel del Rosario Brochero, por cuya intercesión acudimos confiados a tu Misericordia. Sea la gloria y la alabanza para Ti, único Dios verdadero, Fuente y Principio de toda Vida, Hoguera inextinguible de Amor y Premio eterno de los bienaventurados. Amén.