10MAR

De la feria.
Hech 11, 19-26; Sal 86, 1-7.

Evangelio según San Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”. Jesús les respondió: “Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa”.

Quedate con nosotros Jesús

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
Cuando se apague nuestra fe.
Cuando no veamos tu rostro…

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
En los momentos de desengaño,
de dolor y confusión…

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
Cuando fracasemos,
cuando sintamos miedo,
cuando queramos huir y abandonarlo todo…

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
Cuando nos sintamos débiles,
y la vida nos pese demasiado.

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
Cuando nuestro corazón se enfríe,
nos sintamos vacíos,
y nos cansemos de la gente…

¡Quédate con nosotros, Jesús…!
Porque es de noche…,
y tu presencia nos llena de vida,
y queremos vivir siempre contigo…

Manuel J. Fernandez, SJ.