27VIE

De la feria. San Agustín de Cantórbery, obispo. (ML).
Hech 18, 9-18; Sal 46, 2-7.

Evangelio según San Juan 16, 20-23

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquel día no me harán más preguntas.

Somos
Sos todo eso que sentís y hacés.
Sos esas palabras que le dijiste ayer,
a esa persona que no la estaba pasando bien,
sos la mirada frente al espejo, dormida,
esperando que sea un buen día.

La primer sonrisa que regalaste,
el desayuno para vos, o para tres.
El buen día, de quiénes amás.
Sos ese proyecto que está en camino, independientemente del resultado.
Sos quien se permite dudar, reír, llorar, tener un momento para frenar de tanto ruido.
Quien decide en que invertir su tiempo.
Quien se detiene a sentir honestamente,
sin tener que convencer a nadie de su fortaleza.

Sos quien se permite la incertidumbre del momento,
quien sabe estar adentro, bucear adentro, construir el amor sincero, pero que también sabe hacerlo afuera y encontrarse en otras almas, en otros cuerpos, en otras treguas.
Sos eso que hiciste cada día de tu vida,
con el amor honesto, que supiste ofrecer/te a tiempo.
Ojalá siempre te puedas decir/te la verdad y que no tengas que convencer a nadie, de eso que se nota en tus pasos, en tu alma y en tus ojos.

Sos lo que sentías cuando a otros les va bien.
Sos lo que haces cuando alguien necesita una mano.
Sos lo que te provoca insomnio.
Ojalá seas amor.

Cin Wololo