18VIE

Dedicación de las Basílicas de san Pedro y san Pablo, apóstoles. (ML).
Apoc 10, 8-11; Sal 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131.

Evangelio según San Lucas 19, 45-48

Jesús, al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Está escrito: ‘Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones’”. Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Un corazón agradecido

Querido Señor, voy a seguir inquieto, tenso e insatisfecho hasta que pueda estar totalmente es paz en tu casa. Pero sigo en camino, sigo viajando, todavía cansado y fatigado, y preguntándome si alguna vez llegaré a la ciudad sobre la colina. Como Vincent Van Gogh, sigo preguntándole a tu ángel que encontré en el camino: “¿Sigue el camino todo el tiempo hacia arriba?” Y la respuesta es: “Sí, justo hasta el final.” Y vuelvo a preguntarle: “¿Y andar ese camino me llevará todo el día?” Y la respuesta es: “Desde la mañana hasta la noche, amigo mío”.

Entonces, Señor, sigo; cansado, a menudo frustrado, irritado, pero siempre con la esperanza de llegar, algún día, a la ciudad eterna lejana, resplandeciente en el sol de la tarde.

No hay certidumbre de que mi vida sea más fácil en los años venideros, o que mi corazón esté más calmo. Pero existe la certeza de que Tú me estarás esperando y que me recibirás en casa cuando haya perseverado en mi largo viaje a tu casa.

Oh, Señor, dame el coraje, la esperanza y la confianza. Amén.

Henri Nouwen.