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De la feria. San Bruno, presbítero. (ML).
Gál 3, 1-5; [Sal] Lc 1, 69-75.

Evangelio según San Lucas 11, 5-13

Jesús dijo a sus discípulos: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle’, y desde adentro él le responde: ‘No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos’. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!”.

Amar a tu manera

¿Será posible amar a Tu manera?
¿Podremos despojarnos
de las capas de la inercia,
el temor y el cálculo?
¿Encontraremos,
en la vida, quien responda
de igual modo?
Eterno sueño de amor infinito
de entrega correspondida,
de abrazo perenne.
Callado anhelo que mana
en cada entraña.
Escucha viva, preguntando
qué voz calmará nuestro desvelo.
Búsqueda universal e íntima,
nunca la misma, pero presente
en todas las historias.
Amor,
que late en el corazón
del mundo.
Esperanto inmortal,
que se abre paso
por más que lo sepultemos
bajo el peso de Babel.
Tal vez sea hora de recobrar
la fe de los niños,
para seguir creyendo
que el amor es posible.

J.M. Rodriguez Olaizola, SJ.