10LUN

De la feria.
Gál 4, 22-24. 26-27. 31—5, 1; Sal 112, 1-7.

Evangelio según San Lucas 11, 29-32

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: “Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás”.

Dar gracias

Cada noche ofrezco lo que ha sido el día, y doy gracias a Dios por ello.
Recuerdo mi despertar, lo primero que siento, lo que espero, lo que deseo. Y doy gracias a Dios por ello. Lo siguiente que hago, el desayuno, si es rápido o calmado, los primeros sabores, las luces de la mañana, las primeras conversaciones. Lo que siento, lo que hago. Y doy gracias a Dios por ello.
Cuando me preparo, y cuando salgo de casa para ir al trabajo. Miro lo que siento, lo que me encuentro, lo que recuerdo. Y doy gracias a Dios por ello. Por el camino al trabajo, las personas que veo, si saludo, si reconozco algo nuevo. Y doy gracias a Dios por ello.
En mi lugar de trabajo, cuando llego, cuando comienzo, los saludos y los encuentros. Las conversaciones que tengo, los pensamientos, lo que siento y lo que deseo. Y doy gracias a Dios por ello. Si aprendo algo nuevo, si estoy atento, si me reconocen los compañeros. Si alguien me habla o me atiende. Lo que hacen los demás compañeros, lo que recibo y lo que yo hago por ellos. Y doy gracias a Dios por ello.
Recuerdo el descanso, los encuentros formales e informales, las conversaciones que tengo. Lo que siento, lo que percibo y recuerdo. Y doy gracias a Dios por ello. Pienso en el ocio que hoy tengo, con quién lo tengo, y cómo lo tengo. Y doy gracias a Dios por ello.
Al final del día, el camino de regreso, recuerdo cómo lo llevo. Lo que siento, lo que veo, lo que encuentro. Y doy gracias a Dios por ello. Llegar a casa y recoger lo puesto, atender a la gente que tengo, a las personas que quiero. Y doy gracias a Dios por ello.

Espiritualidad Ignaciana.