22SAB

San Juan Pablo II. (ML).
Ef 4, 7-16; Sal 121, 1-5.

Evangelio según San Lucas 13, 1-9

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Entonces córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’. Pero él respondió: ‘Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás’”.

El amor me lo ha explicado todo

El amor me lo ha explicado todo,
el amor me lo ha resuelto todo,
por eso admiro el amor
donde quiera que se encuentre.Si el amor es tan grande como sencillo,
si el anhelo más simple se puede encontrar en la nostalgia,
entonces puedo entender porque Dios
quiere ser recibido por gente sencilla,
por esos cuyos corazones son puros
y no encuentran palabras para expresar su amor.

Dios ha venido hasta aquí
y se ha parado a poca distancia de la nada,
muy cerca de nuestros ojos.

Quizá la vida es una ola de sorpresas,
Una ola más alta que la muerte,
No tengáis miedo jamás.

Juan Pablo II.